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EL 'PLAN NACIONAL DE DESARROLLO' Y LA PROFUNDIZACIÓN DE LA LOCOMOTORA EXTRACTIVISTA




Por Sebastian Polischuk / Resumen Latinoamericano 31 Marzo 2015 I


Cada vez están recobrando con más fuerza las protestas sociales en Colombia, por el intento del presidente Juan Manuel Santos de llevar a cabo un nuevo proyecto que es el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, que se piensa avalar precisamente este mes de abril. Ya hace dos semanas el gobierno nacional se viene reuniendo con algunos de los distintos sectores populares para llegar a acuerdos, que en general son rechazados.

El Plan Nacional de Desarrollo es un proyecto propuesto por Santos desde que inició su presidencia, y consta de varias medidas económicas centrales que en el país se implementarían con una serie de metas y objetivos basados en las recomendaciones de la Organización por la Cooperación y el Desarrollo de las Economías (OCDE), organismo al que pertenecen el llamado “Club de los ricos”. De esta organización forman parte las principales potencias mundiales occidentales como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, y en el que países como Colombia está en proceso de adhesión.




Hoy en día, este Plan está siendo muy cuestionado por lo diferentes sectores del campo popular, como el sindical- en el sentido en que vendría a imponer bajos salarios, reducir la jubilación basados en los criterios de la OCDE-; el estudiantil –al imponer un modelo educativo basado en el modelo productivo nacional de las grandes empresas-; y de sectores muy vulnerables como los campesinos y que sería el más afectado de todos.


Resumen Latinoamericano conversó con Christian Arias militante en Buenos Aires de Marcha Patriótica, organización política y social de Colombia. Arias profundizó y amplió sobre las consecuencias que implica el Plan Nacional de Desarrollo para el campo popular, qué características tiene y sobre todo cómo afecta al campesinado, al ser un sujeto político y social que no es reconocido en esta iniciativa.


Para Arias, el plan impulsado por Santos pretende impulsar y tener como locomotora productiva al sector energético, favoreciendo a las grandes empresas mineras, como hidroeléctricas y petrolíferas, además de intentar favorecer también a las grandes compañías agrícolas rompiendo con el modelo de producción colectiva del campesinado.



El miembro de Marcha Patriótica explicó que el proyecto, más allá de ser central por el intento de imponer y desarrollar una visión económica que perjudica en general a la mayoría de las clases populares, también influye en las soluciones al conflicto armado, dado que es en los lugares donde se desarrolla esta locomotora energética es donde ha habido mayores conflictos. Por parte del gobierno, existe la necesidad de solucionar el conflicto para recuperar el control de esas zonas. El gobierno de Santos viene hace años con la idea de implementar este mismo Plan, que ya se estuvo vigente en dos ocasiones anteriores, cuando el propio Santos fue ministro durante el gobierno de Álvaro Uribe.


Arias afirmó que “esto viene de un gran proceso de continuidad, por eso nosotros no vemos grandes diferencias en la estrategia. Por ahí si en la forma y en la táctica que ha implementado el santismo de recomponer la legitimidad del gobierno, las relaciones internacionales e incorporar el discurso de la paz en la agenda política, pero con esta perspectiva de ejercer un control sin la confrontación violenta antiestatales o insurrectos para poder desarrollar la política de la locomotora minero energética. Y los que pueden desarrollar esas políticas para los sectores productivos son las grandes multinacionales, transnacionales, que ya están en el país invirtiendo, es el sector productivo que más ha invertido en los últimos 15 años superando el tradicional que era el del petróleo. Están por ejemplo la AngloGold Ashanti, Barric Gold, Pacific Rubiales. Y con lo minero energético no entra solo la cuestión de los hidrocarburos, sino que también entra el tema de las represas que están controladas por capitales de origen español que son las que están desarrollando sus megaproyectos productivos en zonas donde las comunidades vienen siendo desplazadas violentamente, incluso con el uso de las fuerzas del Estado, particularmente del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios), las fuerzas de seguridad especiales que reprimen las movilizaciones y son las que vienen desalojando campesinos en el Cauca, en Arauca, en todas las regiones del país”.


El referente de Marcha Patriótica agregó que “hay toda una lógica disiente de cómo se está atentando contra la soberanía nacional y no solo en el sector minero-energético, también en el sector agrario, porque también hay una idea de montar el campo sin campesinos que va en la lógica de industrialización del campo, pero a costa de lo que fueron los años de exterminio de campesinos, del desplazamiento forzado y de la incorporación del monocultivo de la soja, de la palma africana, de la caña de azúcar, la idea de los biocombustibles, en una lógica de atentar contra la soberanía alimentaria para solventar la ecuación energética de otros países, de otras potencias, de China, de los Estados Unidos y de Europa. Es también una forma de desterritorializar el país”.


Con base a la idea del campo sin campesinos y poniendo el énfasis en que el Plan Nacional de Desarrollo toca el eje de la distribución  de la tierra, Arias puntualizó que más allá de este proyecto, en Colombia existe una ley de redistribución de la tierra abalada desde el año 2011 y que creada para las víctimas del conflicto armado. “Hasta ahora sigue siendo bastante discutida por las víctimas a las que acoge –indicó-. Cuenta victimas de 1990 hasta la actualidad, es decir los despojados del proceso anterior no están contemplados en ese proceso de redistribución de tierras, entonces el mecanismos de implementación de resarcimiento a las víctimas termina siendo permanentemente pobre, mínimo precario”. Pero a su vez, “la ley reconoce para los pueblos originarios el tema de los resguardos indígenas, para las comunidades afrodescendientes también tiene otra lógica pero para los campesinos, no la hay, por eso la única herramienta con la que cuenta el campesinado serían las zonas de reservas campesinas”, añadió.


Arias también se refirió a las reservas campesinas y explicó que son zonas donde los campesinos al verse desplazados y afectados por el conflicto, se han reorganizado instalándose y colonizando nuevos territorios bajo una dinámica de producción colectiva. Esta dinámica que se dieron y dan los campesinos es importante porque, para el representante de Marcha Patriótica, es una lógica diferente a  la producción capitalista. A su vez, “es una lógica mucho más complicada para introducir dentro del marco legal actual y precisamente por eso el Estado se niega permanentemente a reconocer propiedad colectiva de la tierra, tiene que haber propiedad privada de la tierra”, explicó.


Lo anterior se debe a que la redistribución de la tierra que contempla el Plan Nacional de Desarrollo se basa en la entrega privada. Arias señaló que el Estado Nacional  además de otorgar tierras solo en forma individual y privada, brinda el apoyo de capacitación y recursos para su uso productivo capitalista.


Por todo esto, son fundamentales las luchas que se están dando en Colombia, donde crece una fuerte resistencia con el pueblo movilizado y con amplios sectores que se están hartando del actual modelo.


Resumen Latinoamericano-Sebastian Polischuk



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