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Catatumbo, Colombia

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Catatumbo

/por José Antonio Gutiérrez D./

La brutal respuesta que el Estado colombiano, capitaneado por Juan Manuel Santos, ha dado a la movilización legal, pacífica y constitucional de los campesinos en el Catatumbo, nos ha dejado francamente sin palabras. Desde luego que estamos familiarizados con este tipo de represión: el Estado viene desde hace seis décadas haciendo esto y cosas mucho peores en contra de las masas populares cada vez que, hastiadas de su marginalización y de los atropellos cotidianos que padecen, se alzan gritando “Basta”. Sin embargo, la persistencia de la protesta campesina que ha agrupado a alrededor de 15.000 personas, la militarización de la región, la represión feroz, han sido debidamente documentadas por un medio de comunicación popular, la Agencia Prensa Rural, que ha hecho una meticulosa y descarnada cobertura de estos eventos, que la mayoría de los medios o pasan de agache o muestran desde el ángulo de los poderosos. ¿Cómo no estremecerse al presenciar, ante las cámaras, el cobarde asesinato de un campesino que, jadeando, angustiado, gritaba que le habían dado un tiro certero al corazón, mientras se desangraba ante las cámaras? [1] Pocas imágenes en mi vida –y no he visto poco- me han arrugado el alma de esa manera.

¿Qué quieren los campesinos movilizados? La prensa oficial no explica nada. La editorial de hoy de El Espectador, por ejemplo, distorsiona lo que piden los campesinos diciendo que éstos piden que el gobierno, supuestamente, “restablezca la institucionalidad perdida” [2]. No, esto no es así. Las propuestas de los campesinos han sido emitidas en propuestas bastante claras y se han enfrentado a la oposición irreductible y soberbia del establecimiento:

1.    Piden el establecimiento de una Zona de Reserva Campesina (ZRC), figura constitucional con base en la Ley 160 de 1994. Ellos han hecho todos los trámites pertinentes y lo único que ha impedido la declaración de la ZRC en el Catatumbo, es el veto ilegal del ministro de defensa que considera a esta zona como un área estratégica para su estrategia de contrainsurgencia.  Lucho Garzón, quien preside una comisión para dialogar con los manifestantes, también ha expresado su rotunda negativa a la declaración de la ZRC, la principal demanda del campesinado [3].
2.    Piden que se pare la erradicación forzada de la coca, única fuente de subsistencia que tienen los campesinos en la zona, mientras no se les den alternativas viables.
3.    Piden que se apruebe y se financia el Proyecto de Desarrollo Sostenible desarrollado por los propios campesinos que provee, precisamente, esas alternativas.
4.    Piden fondos de emergencia para enfrentar la crisis alimentaria, porque no hay alternativas económicas y porque no se está sembrando cultivos de pan coger.
5.    Piden un freno a la Locomotora Minera, que amenaza la existencia misma del campesinado en la región.
6.    Piden que se termine la militarización de la región, que ha conllevado, como en todas las zonas de consolidación militar, toda clase de abusos y atropellos contra la población [4].

Las medidas que piden los campesinos son claras, ¿por qué entonces la citada editorial de El Espectador insiste que lo que urge es “presencia estatal”? No es sólo El Espectador. Casi todos los medios de prensa, repiten hasta el cansancio esa formulita trillada, que supuestamente lo explicaría todo, pero que no explica nada en realidad: el Catatumbo sufre de “ausencia de Estado”. Sólo Tatiana Acevedo, en una de las columnas más certeras que he leído en El Espectador, va a contravía de estas verdades incuestionables, al afirmar lo obvio:

el Catatumbo está hoy pleno de Estado. En Ocaña hay notarios. En Tibú, también. Y hay fiscales, cárceles, decenas de exagentes del DAS, oficinas, papelería membretada, sellos, huelleros, filas para asistencia social. Hay utensilios para la fumigación con glifosato, ICBF, helicópteros, consultores con contrato de prestación de servicios, caballería mecanizada, fuerza de élite ‘Vulcano’, ‘blanco legítimo’. Batallones de infantería, de artillería, de ingenieros, de servicios para el combate, de plan energético y de contraguerrillas (…) Hubo rehabilitación, Plan Colombia y (ahora) Consolidación (…) Miles de funcionarios públicos ejecutan billones para borrar hectáreas y flexibilizan normas, para promover actividades mineras o agroindustriales. Tras décadas de guerra, no es que el Estado no haga presencia, como reza el lugar común de toda noticia sobre el Catatumbo. Por el contrario, se fortalece un Estado colombiano (…) Quizá en vez de un sentimiento de abandono, hay uno de hastío y rabia por la forma en la que el Estado lo tomó.” [5]

Una de las peores groserías en este sentido, la enuncia El Espectador en su editorial cuando dice incluso que el paramilitarismo que azotó a la zona dejando más de 10.000 muertos, fue consecuencia de esa mítica “ausencia del Estado”. Está probado, hasta la saciedad, por investigadores serios como el padre Javier Giraldo que el paramilitarismo ha sido una estrategia de Estado, oficial, desde la década de los ’60 [6]. Como decía yo mismo en un artículo previo: “Donde ciertos observadores han equiparado de manera simplista el control paramilitar con la “ausencia del Estado”, es necesario aclarar que el paramilitarismo ha sido la expresión más extendida así como perversa del Estado, con poderes plenipotenciarios y dictatoriales.” [7]

Lo que se necesita no es más Estado, sino más derechos, más comunidad, más tejido social, más vida, menos represión. Pero al confundir los términos, los medios, a la vez que juegan al policía bueno, distraen la mirada de la opinión pública de lo que realmente está en juego en el Catatumbo.

En primer lugar, está en juego el pulso entre el modelo económico impulsado desde el Estado, que privilegia a los agro negocios y las inversiones minero-extractivas, y las necesidades de las propias comunidades que buscan un modelo de desarrollo sostenible para la región, y que, en ausencia de alternativas, buscan al menos ser capaces de sostenerse mediante el cultivo de coca, que es lo que tienen de momento.

En segundo término, está en juego la voluntad de paz real del gobierno, que va de la mano de la solución de los problemas estructurales que enfrenta sobretodo el campesinado, que constituye la base social de apoyo principal de la insurgencia. La paradójica situación de negociar en medio del conflicto, es muy cómoda para el gobierno de Santos, que puede tener en una mano la rama de oliva y en la otra el garrote. Como explicaba en un artículo reciente:

El gobierno de Santos busca modernizar, pero modernizar sin pueblo que pueda alterar el contenido neoliberal y oligárquico de su proyecto. Es por ello que el gobierno, mientras adelanta las negociaciones en La Habana, se encarga de reprimir, perseguir, encarcelar, desplazar, asesinar, bombardear y desaparecer a las fuerzas vivas que pueden hacer carne un acuerdo de modernización favorable a los intereses populares del campesinado. Al igual que los regímenes fascistas, nunca se ataca una medida legal progresista, sino que se ataca directamente al movimiento que la sustenta (…) El ataque sistemático y alevoso que estamos presenciando contra el movimiento campesino es un ataque frontal contra el proceso en La Habana” [8]. 

Para justificar esta represión, esta persecución y estos cobardes ataques, personeros de gobiernos, de las fuerzas represivas y el propio presidente, señalan a las manifestaciones de estar “infiltradas” por la guerrilla… ¡Cómo si a los campesinos no les sobraran razones para manifestarse! El tema en realidad es otro: es el trato militar, fundamentalmente represivo, que tradicionalmente da el Estado a la protesta social. La misma editorial de El Espectador reconoce que “Sin duda se trata de una zona de influencia guerrillera, pero también se trata de una región donde los campesinos piden soluciones que no son descabelladas”. A propuestas para nada descabelladas, el gobierno responde hiriendo a decenas de campesinos, algunos de ellos con amputaciones, asesinando a cuatro campesinos a bala, arrojando granadas de fragmentación, destruyendo las posesiones de los campesinos, incendiando ranchos, saqueando el comercio local.

Precisamente, con el fin de garantizar los mecanismos legales que faciliten la destrucción del movimiento campesino, que es, en última instancia, el único que puede hacer realidad los acuerdos que salgan de la mesa de negociaciones, es que se ha aprobado el fuero militar en el parlamento. De alguna manera, podríamos decir que la represión en el Catatumbo es el bautizo de esta nueva medida según la cual la población civil se convierte en un blanco legítimo del Ejército. Gustavo Gallón, en un agudo análisis de los alcances del fuero militar, plantea que:

si el soldado en armas mata a un civil, el proyecto de ley estatutaria señala que debe presumirse que lo hizo de buena fe, y la licitud o no de dicha muerte deberá valorarse (…) no según las normas de derechos humanos que prohíben matar civiles. El principio de proporcionalidad, como está definido en la ley, autoriza ‘causar daños a personas y bienes civiles’ siempre que no sean ‘manifiestamente excesivos frente a la ventaja militar concreta y directa prevista’. ¿La jurisdicción militar considerará excesivas las muertes de los dos manifestantes de Ocaña el pasado fin de semana?” [9]

La sangre no se lava. Es indeleble. Señor Santos: tiene usted sus manos untadas con la sangre de cuatro campesinos que reclamaban sus derechos más esenciales. Sus nombres son Dionel Jácome Ortiz, Edwin Franco Jaimes, Diomar Angarita y Hermidez Palacio. Para usted quizás sean meras estadísticas de un conflicto que todavía cree que podrá manejar como una partida de póker. Para nosotros no: ellos no son números, sino compañeros, hermanos, vecinos, padres, amigos, hijos, esposos y amantes, compadres, seres humanos a los que la brutalidad del Estado les arrebató la vida, poco después de que usted lanzara esos señalamientos como una auténtica pena de muerte sobre ellos y sobre todos sus compañeros. Nosotros no los olvidaremos. A esta altura, ya no es suficiente con la mesa de interlocución para solucionar algo que debió haberse solucionado hace años. Esta vez también tocará exigir justicia. Porque la vida de los campesinos no es moneda de cambio por reformas. Porque no estamos dispuestos a aceptar a un solo muerto más por la represión contra quienes piden lo justo. Porque la vida de los campesinos también vale. Porque el terrorismo de Estado ya no puede seguir en la impunidad, es por ello que exigiremos justicia contra los que dispararon y contra los que dieron la orden. A nivel regional, departamental y nacional. Caiga quien caiga.

José Antonio Gutiérrez D.
27 de Junio, 2013

[4] Las razones y las propuestas de los campesinos agrupados en la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), filial de FENSUAGRO, ha sido recogida en los siguientes documentos http://prensarural.org/spip/spip.php?article11149 y http://prensarural.org/spip/spip.php?article11099

VIDEO: Francotiradores del Ejército colombiano disparan y asesinan campesinos en Catatumbo, tomado en flagrancia

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Un campesino con el pie destrozado.

VIDEO: Francotiradores del Ejército colombiano disparan y asesinan campesinos en Catatumbo, tomado en flagrancia por Telesur

por ANNCOL

  • Responsabilizan al Gobierno por masacre de campesinos en el norte colombiano
  • Una delegación de las Naciones Unidas viaja a Catatumbo junto con otros organismos internacionales para investigar los hechos.

2013-06-26 / 
Los 16 000 campesinos concentrados en varios puntos en la región de Catatumbo ahora reciben también balas “vivas” del Ejército. Son francotiradores apostados en posiciones de la montaña, documentados por el equipo de Telesur. Ya son cuatro campesinos asesinados.

La presidenta de la Asociación de Campesinos del Catatumbo, Gilma Tellez, afirmó en una entrevista esta mañana en Telesur, que los agricultores se sienten indignados por el fallecimiento de sus compañeros producto de la represión policial durante las protestas que llevan a cabo por el estado de abandono de la localidad y para exigir atención del Estado.

En un videoreportaje hecho por Miltón Henao y su camarógrafo, éste último logró ubicar el grupo de francotiradores del Ejército Nacional que desde las montañas disparaban, asesinando dos campesinos e hiriendo 30 más ayer martes.

Confirman las denuncias hechas por los mismos campesinos que ya llevan 17 días resistiendo el Terrorismo de Estado como se expresa la guerra desatada contra el campesinado en la región de Catatumbo donde crece la cantidad de campesinos cada día.

No es casual la represión del Estado colombiano. El ex jefe paramilitar (AUC) Salvatore Mancuso tenia la tarea de matar y matar, y así liquidar físicamente toda la resistencia popular y civil en esta región donde el jefe paramilitar llegó a final de la década de los 90. ¿Al servicio de quién era esa matanza que cobró la vida de más de 12.000 campesinos e indígenas de la población civil?

El mismo Mancuso confirmó que fue por cuenta del Estado. Centenares de los asesinados fueron llevados a hornos crematorios, al modelo nazi, para ahí ser cremados y así borrar de toda evidencia y prueba técnica sobre ese genocidio al servicio de un Estado que Juan Manuel Santos representa. Éste voltea la torta y acusa a los campesinos por ser guerrilleros. Pero sin duda, muchos campesinos, que ahora en carne y hueso sienten las balas tocando carne viva ingresarán a las filas insurgentes de las FARC y ELN que tiene sí, tiene presencia en la región.

ANNCOL reproduce los excelentes videos de la REALIDAD de Catatumbo que es negada y hasta escondida por los medios oficialistas colombianos, que solo reportan que los campesinos andan encapuchados, conscientes que los agentes del Ejército Nacional lo estan filmando para posteriormente asesinarlos cuando se da el momento.

Videos:

1) Videoreportaje de Milton Henao&Camarógrafo que comenta sobre los francotiradores del Ejército Nacional que disparan contra los campesinos, hiriendo y asesinando.

2) Cuatro campesinos muertos y decenas de heridos en Colombia:

3) Entrevista a Gilda Tellez, presidenta de la Asociación de Campesinos del Catatumbo,
----------------------------------
Agencia de Noticias Nueva Colombia, ANNCOL

Web: www.anncol.euRedacción: editar@anncol.eu,
YouTube: http://www.youtube.com/user/anncol4?feature=mhee

Solicitud de Asilo hecha por Julián Conrado, del 20 de julio 2011 al 20 de julio 2013: 2 años sin respuesta

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20 de julio 2011 a 20 de julio 2013: 
Solicitud de Asilo hecha por Julián Conrado. 2 años sin respuesta 

Por: Coordinadora Que no Calle el Cantor - FUNDALATIN 


| Lunes, 24/06/2013

ESTA SOLICITUD FORMAL DE ASILO O REFUGIO, HECHA POR JULIÁN CONRADO, FUE REALIZADA EN LA TAPA DE UN LIBRO DE SIMÓN BOLÍVAR, QUE FUE SACADA DE LA DIVISIÓN DE INTELIGENCIA MILITAR, GRACIAS A LA COLABORACIÓN DE MILITARES BOLIVARIANOS, GUÍADOS POR LOS VALORES DE LOS MISMOS QUE LLEVARON LA CARTA DEL COMANDANTE CHÁVEZ, DE TURIAMO A TODA VENEZUELA AQUÉL TERRIBLE 12 DE ABRIL DEL 2002.

ESTA SOLICITUD FORMAL DE ASILO O REFUGIO, HECHA POR JULIÁN CONRADO, FUE REALIZADA EN LA TAPA DE UN LIBRO DE SIMÓN BOLÍVAR, QUE FUE SACADA DE LA DIVISIÓN DE INTELIGENCIA MILITAR, GRACIAS A LA COLABORACIÓN DE MILITARES BOLIVARIANOS, GUÍADOS POR LOS VALORES DE LOS MISMOS QUE LLEVARON LA CARTA DEL COMANDANTE CHÁVEZ, DE TURIAMO A TODA VENEZUELA AQUÉL TERRIBLE 12 DE ABRIL DEL 2002.

SE CUMPLEN DOS AÑOS DE DICHA SOLICITUD, AÚN SIN RESPUESTA, NI POR LAS AUTORIDADES DEL PODER EJECUTIVO VENEZOLANO (CANCILLERÍA, NI LA COMISIÓN NACIONAL PARA LOS REFUGIADOS Y REFUGIADAS DE VENEZUELA), NI POR LAS AUTORIDADES DE ACNUR (COMITÉ PARA LOS REFUGIADOS DE LA ONU).
RECORDEMOS QUÉ PLANTEÁBAMOS EN AQUEL MOMENTO:
La voluntad libertaria y solidaria expresada a favor de Julián Conrado, por hombres y mujeres dignos, que se niegan a aceptar la resurrección del moribundo Plan Cóndor, con la consumación de la entrega al criminal Estado colombiano y gringo, del Cantor de la Montaña Julián, en su persistente lucha humanitaria han introducido legalmente la solicitud de Asilo y Refugio ante el  Representante en Venezuela del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Mohamed Alwash,  certificando el Oficial de Protección, Daniel Ruíz, la copia original del libro de Bolívar, en el que se vio obligado a escribir el poeta colombiano su solicitud de protección humanitaria de manera pública, desde su Carraca (prisión), en su condición de perseguido político, enviada a través de un soldado bolivariano que clandestinamente hizo llegar a la Coordinadora “Que no calle el cantor” y a FUNDALATIN, para su posterior legalización.
Ahí les va el texto de la solicitud y certificación de la petición del bolivariano cantor del pueblo, Julián Conrado:
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)
Presente.-
A la atención de:
Oficina del ACNUR con sede en Caracas
Representante Mohamed Alwash
Presente.-
La Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social -FUNDALATIN-, Premio Mensajero de la Paz de Naciones Unidas, organización que orienta su acción en especial a la defensa de los derechos sociales y hacia la promoción de una cultura de la solidaridad y la paz con justicia. Recibió el Premio Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas. Reconocida por la Organización de Estados Americanos (OEA), a cuya Asamblea general asiste como organización no gubernamental en los últimos 6 años.
Representada en este acto por su Presidenta Hermana Eugenia Russián Solé, de profesión Monja y Profesora. C.I: 11.511.122; y la Coordinadora “Que no calle el cantor”, en este acto representada por el ciudadano Tamanaco de la Torre, C.I: 4.163.478, quien suscriben, ambas organizaciones dedicada a la defensa de los Derechos Fundamentales del Hombre y la Mujer, a amigos y trabajadores culturales, asumimos, damos total respaldo y presentamos ante ACNUR el documento de SOLICITUD DE REFUGIO HECHA DE FORMA PÚBLICA por el ciudadano colombiano GUILLERMO ENRIQUE TORRES CUETER, con cedula de ciudadanía colombiana No. 9.281.852, natural de Turbaco, departamento de Bolívar, Colombia, que se consigna en este acto, en copia fotostática de original en la tapa del libro “Bolívar”, del autor Jorge Campos, editorial Salvat, de la cual se presenta original, que quién recibe esta solicitud da fe de ser copia fiel del original presentado en este acto. En la misma se hace constar de que están impresas dos huellas dactilares que los presentantes de la entrega aquí formulada del referido libro, afirman pertenecer a los pulgares derecho e izquierdo de GUILLERMO ENRIQUE TORRES CUETER, toda vez que: “Venezuela ha ratificado el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967 en el año 1986 y formó parte de las trabajos y discusiones relativas a la adopción de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados del 1984. Más tarde en 2001, Venezuela promulgó una Ley Orgánica de Refugiados y Refugiadas, Asilados y Asiladas que comenzó a ser implementada en 2003, fecha en la que fue adoptado el reglamento de esta Ley…”
Como bien han dicho Ustedes en ACNUR:
Circunstancias que fundamentan la solicitud:
Guillermo Enrique Torres Cueter fue privado de la libertad el día 31 de mayo de este año 2011 en el estado Barinas en la República Bolivariana de Venezuela, así lo informó el 2 de junio del mismo año el Ejecutivo Nacional en los siguientes términos: El Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia informa mediante un comunicado de prensa de un canal de televisión del Estado, que el 31 de mayo de 2011 fue capturado y detenido en el estado Barinas, Guillermo Enrique Torres Cueter, de cédula colombiana 9.281.852, de 57 años de edad, de profesión cantante y compositor, quien es requerido por la República de Colombia mediante difusión roja de INTERPOL de fecha 23 de julio de 2002.
La captura de Julián Conrado, nombre como también es conocido, fue enseguida festejada por el señor Presidente de Colombia Juan Manuel Santos, quien agradeció la cooperación del Presidente Chávez Frías. Asimismo, el Subsecretario de Estado para Latinoamérica de los EEUU, Señor Arturo Valenzuela celebró la futura entrega por parte del gobierno venezolano.
Posteriormente ha sido noticia que los captores de Julián Conrado obtendrán una recompensa de dos millones quinientos mil dólares de los Estados Unidos de América.
Como puede observarse, la investigación, seguimiento, persecución y captura de Julián Conrado no está asociada a ningún delito cometido en la República Bolivariana de Venezuela, y los métodos usados son extraños a las prácticas habituales tanto policiales como militares que  guían las pesquisas y privaciones de libertad en nuestro país. Es un verdadero escándalo que se esté impulsando en los espacios de paz que tenemos nosotros, las reglas operativas de INTERPOL como verdaderas leyes, y peor aún, que el conflicto social y armado de Colombia se importe como una mercancía cualquiera.
Julián Conrado, como se le conoce, ha sido víctima de PERSECUCIONES por el Estado de Colombia contrariando las normas contenidas en la legislación internacional referentes a los DDHH y Tratados Internacionales que regulan la materia.  Guillermo Enrique Torres Cueter, su nombre de pila, está ilegalmente perseguido, y debe ordenarse enseguida su refugio humanitario.
Los hechos:
Guillermo Enrique Torres Cueter desde el 31 de mayo desapareció, fue detenido en la madrugada, aproximadamente a las 2:00 am, en la finca conocida como “La Quinta”, jurisdicción de Altamira de Cáceres, Municipio Bolívar, Edo. Barinas. Más de dieciocho (18) personas sin identificación alguna, de acentos colombianos y venezolanos, de vestimenta civil, con  armas cortas y “metralletas”.
Luego de agresiones diversas, verbales y físicas, fue trasladado con esposas metálicas y ojos vendados en varias camionetas de lujo. Luego de un largo trayecto, en otro lugar, trasladado a una “avioneta”, con un número menor de hombres. Arribó a la base Aérea de La Carlota en Caracas, en la que fue reseñado. Trasladado a otro sitio de reclusión (¿?), en el que duró nueve días vendado y esposado, y obviamente incomunicado. Posteriormente fue llevado a la Dirección General de Inteligencia Militar (DIM), dependencia adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Defensa, en la que se encuentra en la actualidad, incomunicado, nada se supo de él por semanas, sin embargo, la fuerza de voces nacionales, quejas sonoras internacionales, y los caminos insospechados de la vida y la libertad permitieron conocer que estaba recluido en Caracas en la zona de Boleíta,  desde donde ha formulado la solicitud de ASILO Y/O REFUGIO A ACNUR.
También se conoció con certeza que no se le habían notificado los cargos por los cuales se le privaba de su libertad. No había sido escuchado por autoridad alguna. No había sido presentado ante un juez competente. No se había permitido asistencia jurídica ni médica y se desconocían las razones legales de su captura.
Empero, se sabía y es del dominio público que, en su país Colombia ha practicado los oficios de cantor y político. Desempeñándose en ambas actividades le ha tocado disentir del estado de cosas de la realidad colombiana, planteando la existencia de una mayoría excluida de la tenencia de la tierra, de los servicios de salud, de la seguridad social, del empleo digno, y una insoportable violencia que victimiza mediante las fuerzas militares, policiales y paramilitares, a los más pobres, por más de sesenta (60) años. Campesinos que han debido desplazarse hacia ciudades como Bogotá, Cali o Medellín entre otras, así como a nuestro territorio patrio.
Sabe y ha denunciado las masacres que se han concretado en El Aro, Barrancabermeja, La Granja, Los Santanderes, Los Montes de María, o la Macarena y de las más grandes fosas comunes de Nuestra América con abierta participación del estado colombiano. Y también sabe que la clase política colombiana ha estado relacionada estrechamente con los grupos paramilitares que han cometido, entre muchas masacres, las que recién se citan. No hay duda, Julián Conrado es político y levanta su voz como tal. Desconocer este hecho sería inescrupuloso, alejado de la verdad y conduciría al estado venezolano a errores inexcusables que estarían en la frontera de una acción dolosa.
El relato de los hechos que se han presentado, subordinado escrupulosamente a la verdad, y los preceptos reguladores de los mismos, nos llevan de la mano hacia la institución del Derecho de Asilo y/o Refugio. Originalmente se trató de costumbres inveterada de prestarle auxilio a una persona perseguida. Entre Estados latinoamericanos, por los desenvolvimientos políticos que se han vivido, el asilo y/o refugio se generalizó para brindar refugio a perseguidos políticos que estaban en situación de riesgo.
Nuestra Constitución vigente en su artículo 69 es radicalmente precisa en la materia:
La República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el derecho de asilo y refugio.
Se prohíbe la extradición de venezolanos y venezolanas,  que no es su caso.
La Convención sobre Asilo Territorial de 1954 recogió esa costumbre y la hizo norma de cumplimiento obligatorio por los estados signatarios. La reunión se celebró en Caracas y la República Bolivariana de Venezuela es Estado parte de la misma. Resaltemos algunas normas que despliegan toda su fuerza en el caso que nos ocupa:
Artículo III
Ningún Estado está obligado a entregar a otro Estado o a expulsar de su territorio a personas perseguidas por motivos o delitos políticos.
Artículo IV
La extradición no es procedente cuando se trate de personas que, con arreglo a la calificación del Estado requerido, sean perseguidas por delitos políticos o por delitos comunes cometidos con fines políticos, ni cuando la extradición se solicita obedeciendo a móviles predominantemente políticos.
Artículo V
El hecho de que el ingreso de una persona a la jurisdicción territorial de un Estado se haya realizado subrepticia o irregularmente no afecta las estipulaciones de esta Convención.
La adhesión de la República Bolivariana de Venezuela a la convención citada le permite, como Estado requerido, si así fuese, exhibir o hacer gala de su condición soberana para adoptar la decisión de amparar al solicitante de asilo y, de este modo, respetar sin dobles vueltas, la norma internacional que libremente incorporó a su derecho interno, pero no lo ha hecho  contraviniendo su habitual práctica de respeto a los Derechos Fundamentales del Hombre.
Ahora bien, el Pacto de San José de 1969 del cual la República Bolivariana de Venezuela es Estado parte, consagró igualmente el Derecho de Asilo. En su Artículo 22 numerales 7 y 8 que enseguida transcribimos se dispone:
7. Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero, en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los convenios internacionales.
8. En ningún caso el extranjero puede ser expulsado o devuelto a otro país, sea o no de origen, donde su derecho a la vida o a la libertad personal está en riego de violación a causa de raza, nacionalidad, religión, condición social o de sus opiniones políticas.
No cabe ninguna duda. Las normas transcritas no admiten laxas interpretaciones y su aplicación, por tanto, es de cumplimiento forzoso, salvo que se quiera de manera contumaz recorrer las vías salvajes de los hechos por encima del derecho. La afirmación que hacemos es inequívoca y se confirma en el propio texto de nuestra Constitución en su artículo 23 que establece:
Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que contengan normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las establecidas en esta Constitución y en las leyes de la República, y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público.
Los hechos narrados y el derecho aplicable en este caso conducen a unas irrebatibles conclusiones de la cuales se deriva la correspondiente petición:
El ciudadano Julián Conrado, ante la posibilidad cierta de su entrega, expulsión o extradición hacia Colombia y/o EEUU,  por no tener la nacionalidad venezolana, los Estados criminales que lo persiguen por “delitos” políticos, y por ser él ostensiblemente perseguido político, no debe ser retornado al país o países que lo persiguen donde podría estar expuesta su vida, su libertad, su integridad personal, y  podría recibir tratos crueles, inhumanos o degradantes, otorgándole la condición de REFUGIADO, OTORGANDOLE A GUILLERMO ENRIQUE TORRES CUETER REFUGIO A TRAVEZ DE ACNUR.
La dirección de recepción de correspondencia o notificaciones para los asuntos aquí expuestos es:
A la atención de:
Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Social – FUNDALATIN: Hna. Eugenia Russian.  Teléfono: (+5812) 9535976
Coordinadora “Que no calle el cantor”: Tamanaco de la Torre. Email: tdelatorre2021@gmail.com
Dirección:
Fundación Latinoamericana por los Derechos Humanos y el Desarrollo Socia -FUNDALATIN-, Final Av. Alameda El Rosal, Caracas. Apartado Postal Nº 68146, Caracas 1062.
Nota:
Se anexa copia fiel de solicitud de asilo y/o refugio de Julián Conrado, suscrita, con sus huellas dactilares y debidamente firmada por Guillermo Enrique Torres Cueter, dirigida al Canciller Nicolás Maduro, ACNUR y a quienes compete que dice así:
Carta de Julián Conrado en la que solicita asilo formalmente:
Julio 20, 2011
Yo, Guillermo Enrique Torres con cédula de ciudadanía: 9.281.852, de Turbaco, Bolívar, Colombia:
Señor Canciller Nicolás Maduro, Señores ACNUR y a quienes compete:
Yo me vine de Colombia porque mi vida corría peligro y fui capturado en Venezuela el 31 de Mayo. No se han reconocido mis derechos humanos, ni siquiera tengo derecho a un alegato para mi defensa.
Estoy enfermo de la próstata y otras enfermedades.
Solicito Asilo y Refugio a la República Bolivariana de Venezuela.
(Huellas dactilares)
Guillermo Enrique Torres Cuéter
NOTA RELACIONADA:

Presidente Nicolás Maduro: ¡Libertad y Asilo para Julián Conrado!

Para solidarizarse con esta petición, por la Libertad y Asilo del cantor del pueblo colombiano, Julián Conrado, firmar AQUÍ:

Especial Catatumbo Boletín II - Marcha Patriótica

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/Por Marcha Patriótica/
www.marchapatriotica.org

Saludo al pueblo de Norte de Santander

Asociación campesina del Catatumbo (ASCAMCAT)

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Comisión humanitaria al Catatumbo


convocamos a organizaciones nacionales, movimientos sociales y populares, organismos internacionales y defensores de derechos humanos, a la primera reunión preparatoria para la Comisión Humanitaria y de Verificación ¡Catatumbo Resiste! Leer 
Foto reportaje 1 Tibú
Foto reportaje 2 Tibú
Foto reportaje 3 Tibú
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