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Delegación de paz FARC-EP. Diez Propuestas mínimas de Participación política para la democratización real: 2 primeros puntos

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/por Delegación de paz FARC-EP/

VIDEO de la conferencia de prensa, con contenidos adicionales sobre Simón Trinidad y región del Catatumbo:


La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, junio 19 de 2013


Participación política para la democratización real,
la paz con justicia social y la reconciliación nacional 

Diez propuestas mínimas Con el propósito de avanzar hacia el necesario e inaplazable proceso de democratización real del Estado y del régimen político colombiano, de contribuir a la superación de sus estructuras autoritarias, paramilitares, criminales, mafiosas, clientelistas y corruptas, de depurar y mejorar las condiciones de la participación política, así como de propiciar la más amplia participación social y popular, y de territorios y regiones, hasta ahora excluidos, presentamos las siguientes diez propuestas mínimas:

1. Reestructuración democrática del Estado y reforma política.
2. Garantías plenas para el ejercicio de la oposición y del derecho a ser gobierno.
3. Garantías plenas a las organizaciones guerrilleras en rebelión y a sus combatientes para el ejercicio de la política en el evento de un Acuerdo final.
4. Democratización de la información y la comunicación y de los medios masivos de comunicación
5. Estímulo a la participación de las regiones, los entes territoriales y los territorios.
6. Participación social y popular en el proceso de la política pública y de la planeación y, en especial, de la política económica.
7. Garantías de participación política y social de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, así como de otros sectores sociales excluidos.
8. Estímulo a la participación social y popular en los procesos de integración de Nuestra América
9. Cultura política para la participación, la paz y la reconciliación nacional y derecho a la protesta y la movilización social y popular.
10. Convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.

Para conocimiento del país y para su discusión en la mesa de diálogo, desarrollamos hoy los puntos 1 y 2 de estas 10 propuestas:

1. Reestructuración democrática del Estado y reforma política.Se requiere una reestructuración del Estado, que garantice una organización democrática y participativa real del ejercicio del poder, fortalezca la institucionalidad pública y posibilite una efectiva orientación de sus políticas para propiciar las condiciones de la paz con justicia social, garantizar los derechos y el buen vivir de la población, y superar las profundas desigualdades, la pobreza y la miseria. Todo ello, acompañado de la correspondiente disposición de recursos de presupuesto. La reestructuración democrática del Estado comprende la redefinición de los poderes públicos y de sus facultades, así como del equilibrio entre ellos, eliminando el carácter presidencialista del Estado; con el reconocimiento y estímulo a la participación social y popular en sus diversas modalidades, incluida su organización institucional en la forma de la rama del Poder Popular; el fortalecimiento del proceso de descentralización hacia la mayor democracia local; el rediseño constitucional del orden jurídico-económico; la reconversión de las Fuerzas Militares hacia una fuerza para la construcción de la paz, la reconciliación y la protección de la soberanía nacional. De manera especial, la reforma de la rama judicial que libere a la justicia de su escandalosa politización, le devuelva su independencia como rama del poder y la convierta en presupuesto indispensable para la paz.

La reestructuración del Estado se acompañará de una reforma política y electoral que regule la contienda política en equidad e igualdad de condiciones, erradique las estructuras y prácticas clientelistas, corruptas, criminales y mafiosas en el ejercicio de la política, siente las bases para recuperar la credibilidad y transparencia del sistema político y del sistema electoral. Se reformará el poder electoral y se garantizará la participación de las fuerzas políticas opositoras. Se reformarán los actuales mecanismos de participación política, suprimiendo sus reglamentaciones restrictivas y fortaleciendo los alcances de las iniciativas sociales y populares en esta materia, incluidas las iniciativas de carácter legislativo. Se establecerá la elección popular en los organismos de control de la Procuraduría y la Contraloría; igualmente en la Fiscalía General y la Defensoría del Pueblo, con base en propuestas programáticas.

2. Garantías plenas para el ejercicio de la oposición y del derecho a ser gobierno.Se promoverá el derecho a la oposición política y el derecho a ser gobierno. Se emprenderán acciones para garantizar su pleno ejercicio. Se reconocerán todas las organizaciones, partidos políticos y movimientos políticos y sociales opositores. Su existencia legal y su derecho a la participación política no se supeditará al logro del umbral electoral. Se expedirá un Estatuto de la Oposición, contentivo de garantías políticas y de seguridad individual y colectiva a proveer por Estado, de la proscripción de prácticas de estigmatización, señalamiento y persecución, de medidas de financiación y de acceso a la información y a los medios de comunicación, entre otros. Se generarán condiciones para el control político efectivo por parte de la oposición.

El Estado suprimirá las prácticas paramilitares, criminales y mafiosas, que impiden el ejercicio de la oposición política y la participación política y social de los sectores sociales y populares. Se implementarán medidas efectivas para proscribir doctrina y prácticas contrainsurgentes y de “seguridad nacional” en las Fuerzas Militares. Se promulgarán medidas de reparación integral al partido y a los militantes de la Unión Patriótica por el genocidio del que fueron objeto; se restablecerá su personería jurídica; y se comprometerán garantías de no repetición.


DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP


Benedicta en contravía del tricéfalo de acumulación capitalista, terror de Estado y OTAN

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/Por Azalea Robles/

La sucesión continua de crímenes de Lesa Humanidad nos convoca al esfuerzo de analizar la realidad colombiana, tergiversada a saciedad. Esta realidad es la expresión por excelencia de la articulación entre la acumulación capitalista y las prácticas del terrorismo de Estado; prácticas del terror destinadas a todo el orbe, máxime en la actual situación del capitalismo mundial. En Colombia son cometidos semanalmente crímenes de Estado, sin que esto desencadene la repulsa internacional. Esta complicidad tiene lógica en tanto que un Estado que apuntala las estructuras capitalistas y las ganancias de empresas transnacionales es arropado de impunidad por parte de organismos internacionales que hoy están avalando nuevas guerras coloniales, precisamente para facilitarle al Gran Capital un mayor saqueo de los recursos. Colombia es una pieza de primer orden para el capital transnacional, y es piedra angular en la geopolítica regional; el genocidio es desarrollado bajo directriz estadounidense. La ofensiva mediática contra la comprensión de la realidad sirve a perpetuar la impunidad de unas estructuras estatales (y paraestatales) aplicadas en viabilizar el saqueo, mediante la tortura y el exterminio contra los opositores y las poblaciones que habitan los territorios codiciados. Sin embargo la resistencia popular colombiana constituye una barrera de contención ante el avance depredador del imperialismo. La estrategia estatal del terror pretende desbrozar el camino  a una mayor “reconquista” de la región. Analizaremos el crimen contra Benedicta Joya en el marco en el que se produce: una estrategia estatal diseñada para disuadir la reivindicación social mediante el miedo.

  • Crímenes del Terrorismo de Estado al servicio de la acumulación de capitalista 



El crimen contra Benedicta Joya constituye un nuevo crimen de Estado: por su sevicia y puesta en escena no es un crimen aislado de un desquiciado, sino un crimen planificado de Lesa Humanidad, pues la tortura y atrocidad son un mensaje de terror hacia la comunidad. La COMOSOC y la Mesa Ecuménica denuncian: “En la noche del 14 de mayo, paramilitares de Los Rastrojos llegaron hasta la humilde vivienda del padre Joya,(…) asesinaron a su hermana, Benedicta Joya Aponte, mujer campesina, de 75 años. La señora Benedicta fue desnudada, ultimada con arma corto punzante, posiblemente violentada sexualmente y roseada con alcohol para luego proceder a prender fuego sobre su cuerpo. Con su sangre escribieron en la pared el letrero "fuera guerrillero"(…) Exigimos que se desmantelen totalmente los grupos paramilitares con todos sus vínculos privados y estatales” [1].El Padre Joya, amenazado por su reivindicación contra la depredación multinacional, relató: “El incendio consumió parcialmente la habitación en madera al punto que el cadáver de mi hermana cayó al primer piso”[2]. El terror de Estado busca amordazar a la comunidad y provocar masivos desplazamientos forzados de poblaciones de los territorios codiciados por las multinacionalesLas organizaciones de la región expresan: “El territorio es de quien lo habita, rechazamos el mensaje de desalojo colectivo que se convoca a través del crimen cometido contra Benedicta Joya”[3]. Y relatan que el sacerdote ha sido: “siempre defensor del territorio y de los campesinos que han sido afectados por los  intereses explotadores de empresas mineras que han intentado una y otra vez apoderarse de la región del páramo El Almorzadero, en donde se han realizado fuertes e importantes movilizaciones en contra de las explotaciones de carbón y otros minerales(…) Se ha empeñado en la construcción de una escuela para campesinos que enfatiza en la necesidad de la producción de alimentos. (…) Este crimen atroz, por el grado de sevicia practicado(…) es un crimen que busca ser ‘ejemplarizante’ ” [Ibíd. ].
El paramilitarismo, que actúa con la coordinación del Estado, constituye la Herramienta de terror del Gran Capital transnacional y del latifundio: sirve para eliminar la oposición al saqueo. En Colombia el capitalismo avanza gracias al Terrorismo de Estado: esa es una articulación clave que hay que desenmascarar de una vez por todas, si realmente se pretende salir de una situación de despojo y genocidio devastadora.

  • Terror de Estado bajo el gobierno de Santos: Continuidad de un genocidio silenciado


Este crimen no es el primero, ni el último, tristemente. En la misma semana fue asesinado en Nariño un campesino a manos del ejército colombiano, y otros 14 fueron encarcelados mediante montajes judiciales[4]La semana anterior en el Tolima hubo otro arresto masivo de campesinos bajo los montajes judiciales de un Estado que utiliza el aparato judicial como arma de guerra contra la oposición política[5]Hay en Colombia más de 9.500 presas y presos políticos[6]El exterminio de reclamantes de tierras a manos de la estrategia paramilitar continúa; en menos de dos meses fueron asesinados cuatro líderes campesinos: Ever Antonio Cordero, Hermes Enrique Vidal Osorio, Darío Restrepo, y Heriberto Rivera Catalán, desaparecido y encontrado el 29 de mayo, “muerto con señales de tortura y decapitado” [7] . Van más de 70 reclamantes de tierras asesinados: “Empresarios, políticos, terratenientes, ganaderos, palmicultores y transnacionales, entre otros, despojaron por intermedio de la estrategia paramilitar más de siete millones de hectáreas de tierras a campesinos. Estos poderosos bandidos a quienes la justicia no ha tocado, siguen utilizando el terror militar-paramilitar para desplazar campesinos y apoderarse de las tierras o para asesinar a los legítimos dueños que las reclaman” [8]. El Terror de Estado se expresa a través del asesinato de los opositores, a través de la desaparición forzada, la tortura, la violación sexual, el encarcelamiento. Los asesinatos de sindicalistas a manos de la herramienta paramilitar de las multinacionales, siguen haciendo de Colombia el país en el que son asesinados el 60% de todos los sindicalistas asesinados en el mundo [9].
El informe del CINEP arroja que:“Sobre violaciones a los derechos humanos persiste una línea fija (…) El año que pasó se cometieron 2198 violaciones a los derechos humanos, seis casos por día. En 2012 fueron asesinados por la violencia política diez colombianos por semana. Tal vez no hay parangón en el mundo (...) De estas violaciones 565 atañen a paramilitares, 268 a la policía y 187 al ejército. (…) El Padre Giraldo llamó la atención sobre el caso de los “falsos positivos” denunciando que al contrario de lo que dice el gobierno de Santos, estos no han desaparecido (…)118 “falsos positivos” cada año, una víctima cada tercer día. La presentación de este cuadro apunta inevitablemente a Juan Manuel Santos” [10].

  • Crímenes de Estado “ejemplarizantes”: la lógica de "disuadir la reivindicación mediante el terror"


Los niveles de sevicia que presenta el crimen contra Benedicta Joya, se inscriben en la lógica de que a mayor tortura y degradación de las víctimas, mayor alcance del “mensaje disuasivo” en las comunidades. La estrategia de la disuasión mediante el terror está teorizada en los manuales del ejército: se concibe a la población como “el enemigo interno”, y se preconiza claramente el empleo de una herramienta paramilitar para realizar las masacres y torturas. El paramilitarismo fue preconizado para Colombia desde la misión estadounidense Yarborough [11], y reiteradamente apuntalado hasta nuestros días. La herramienta paramilitar es adiestrada para torturar, y entrenada por (de)formadores de EEUU e Israel, como el mercenario Yair Klein [12]. El crimen de Lesa Humanidad contra Benedicta no es un crimen aislado, ni fortuito. Es un crimen planificado, cuyos efectos han sido fríamente evaluados. Un crimen de Estado como el crimen contra la niña Alida Teresa Arzuaga, de 9 años, violada y asesinada para torturar a su padre, preso político, a la par que inyectar miedo en la oposición política[13]. Es un crimen de Estado como la masacre de la familia del militante comunista y de la UP Julián Vélez, cuyo hijo fue torturado y castrado [14].


La masacre de Mapiripán, cometida por militares y paramilitares, evidencia la planificación del terror. Los paramilitares fueron trasladados en aviones y camiones del ejército al sitio de la masacre [15]. Estuvieron amputando y violando durante 10 días, mientras el ejército impedía que entrara o saliera nadie: debido al cerco del ejército nadie pudo darle auxilio a la población. Unas 60 personas fueron asesinadas: sometidas a toda clase de torturas. Hasta hoy hay dificultad para identificar a las víctimas dada la barbarie con que la herramienta paramilitar procedió a descuartizarlas y lanzarlas al río. Según lo confesó el General Uzcátegui en una grabación: “¿sabe qué hizo la Brigada militar Móvil 2? Colocó un colchón de seguridad para que salieran los paramilitares. Esto es gravísimo y es un secreto. El ejército no sólo tiene vínculos con los paramilitares, no sólo no los combatió, sino que combatió a las FARC para que las FARC no golpearan a los paramilitares” [Ibíd.]. Mientras los paramilitares torturaban, el ejército les garantizaba la labor combatiendo a las FARC que intentaron romper el cerco militar para auxiliar a la población; pero el cerco era una operación con planchones sobre el río, retenes, y aviación. El ejército garantizó que la masacre durara y comprendiera las torturas más aberrantes: no era “una bala perdida”, era una operación de Terrorismo de Estado dentro de la estrategia de tierra arrasada en los Llanos Orientales, en la que estuvo envuelta la asesoría estadounidense. El Obispo del Guaviare testimonió: “Pasaron varios camiones con alrededor de 120 hombres de civil sin armas, después de pasar por el batallón salieron con uniformes y armados, continuaron su rumbo por tierra(…) otro grupo de paramilitares también se desplazó hasta “Charras” pero lo hizo por el río Guaviare, pasando por el punto de control militar sobre el río” [Ibíd.] .

El testimonio de Marinelly Hernández, presa política, es ilustrativo de las aberrantes torturas que el Estado colombiano comete contra los familiares de los opositores políticos, máxime si estos son insurgentes, una realidad silenciada: “A nuestro padre el Ejército colombiano, en unión con los paramilitares lo colgó vivo de sus manos introduciendo ganchos en sus extremidades como si fuera carne de carnicería, luego le chuzaron el estómago y todo su cuerpo con una navaja, después arrollaron sus labios como se les taja a los pescados, por último, le dieron un tiro de gracia; según medicina legal a nuestro padre lo torturaron vivo. Tenía 70 años, ¿Cómo es posible que hagan eso con un anciano, tildándolo de guerrillero? Acaso por yo ser revolucionaria ¿Tenían que cobrarlo con la vida de mi padre?” [16]. Aquí la tortura aberrante claramente tiene por objetivo enviar un mensaje de terror a los que piensen ingresar en la insurgencia. Estas prácticas genocidas son recurrentes en Colombia, bajo la complicidad absoluta de quiénes las silencian. 
Marinelly expresa la correlación entre el saqueo de los recursos y las masacres perpetradas por el ejército y la herramienta paramilitar contra la población de las zonas codiciadas por el gran capital. Aquí se refiere a la masacre del Río Nare: “El Capitán Martínez con sus tropas ingresaron a unas minas de oro donde se encontraban los campesinos sacando el mineral: un día antes, lanzaron panfletos diciéndoles que desalojaran, y al otro día entraron con motosierras y hachas: amarraron a los trabajadores en cadena… los iban soltando de uno en uno, sin asesinarlos, les quitaban los brazos, las piernas y luego de cada persona recogían un solo brazo, una sola pierna, hacían un montón y lo tiraban al río y otros a los huecos de las minas y otros los dejaban para que las aves se los comieran” [ Ibíd. ]. Marinelly, de una familia campesina, vivió en carne propia las agresiones del ejército colombiano contra el campesinado; fue testigo de múltiples asesinatos de amigos y familiares, cuyos cuerpos fueron abandonados torturados y desmembrados: “parte de la guerra sucia y psicológica que implementan para asustar a los luchadores populares”. La prisionera explica que las violaciones del Estado colombiano la empujaron a la insurgencia, como su: “única forma de preservar la vida, luchar por ella y reclamar nuestros derechos”, y evitar “terminar masacrada, torturada o discapacitada por ser ejemplarizada como quedan muchos campesinos, o terminar siendo desplazada y viviendo de las limosnas en las ciudades”[Ibíd. ].
Sin duda la dupla del saqueo de los recursos y el Terror de Estado ejercido contra quiénes se oponen al despojo y al saqueo, explica la existencia de las insurgencias colombianas. Esta es una comprensión indispensable para quiénes deseamos la paz en Colombia. La paz significa justicia social, cese de la entrega del país en concesiones a multinacionales, reforma agraria, soberanía alimentaria, y cese del Terror de Estado que hoy facilita la aberrante acumulación capitalista en desmedro de las mayorías empobrecidas. Los problemas deben ser resueltos desde sus causas, no desde sus consecuencias.

Otro crimen de Estado “ejemplarizante” es aquel cometido por militares y paramilitares contra  la comunidad del Cacarica, cuando "jugaron fútbol con la cabeza" del líder campesino afrodescendiente Marino López. Esa Operación militar se llamó ‘Génesis’ y consistió en aterrorizar a la población para forzarla a un masivo desplazamiento poblacional: “Nuevamente los bombardeos(…) Los paramiltares y también militares rodearon todo el caserío. Nos juntaron a todos, nos amenazaron. (…) Y nosotros diciéndoles, ‘ya nos vamos’. Marino López les decía: ‘si fueron tres días los que nos dieron’, y dijo uno ‘ustedes se van hoy’. Dos de los doce militares tomaron a Marino(…) él les pidió sus documentos. Uno de ellos dice: ‘ahora sí quiere el documento de identidad, guerrillero’. Y él les dice: ‘ustedes saben que yo no soy’. Lo insultan, lo golpean. Uno de los criminales coge un machete y lo corta en el cuerpo, Marino intenta huir, se arroja al río, pero los paramilitares lo amenazan, ‘si huye, le va peor’. Marino regresa, extiende su brazo izquierdo para salir del agua. Uno de los paramilitares le mocha la cabeza con la macheta. Luego le cortan los brazos en dos, las dos piernas... Y empiezan a jugar fútbol con su cabeza. Todas y todos lo vimos(…) Todo fue terror. El bombardeo del cuerpo, el bombardeo del alma”[17]. Los habitantes denunciaron el accionar de la Brigada XVII. Varios paramilitares del bloque Élmer Cárdenas, al mando de Freddy Rendón, alias "El Alemán", señalan al General Rito Alejo del Río como uno de los máximos responsables: "Se trató de una operación conjunta" relataron ante el Fiscal de Justicia y Paz [18].
La lista de crímenes de Lesa Humanidad perpetrados de manera sistemática por el Estado colombiano contra la población, en el marco de una planificada estrategia del terror y desposesión, sería interminable. El Estado colombiano y su mentor estadounidense pretenden continuar viabilizando el saqueo de los recursos y acabar con un conflicto político aterrorizando a la población cuya reivindicación entra en conflicto con la depredación capitalista. Se pretende eliminar toda oposición, sea esta armada o no, dejando absolutamente intocadas las causas del descontento social.

  • ¿Crímenes resultado de una planificación Estatal,  o meras “venganzas”?


El crimen contra Benedicta Joya envía un mensaje del terror contra la comunidad, que parece decir: ‘Esto les puede pasar, a ustedes o a sus familiares, si persisten en su reivindicación’. Aquí hay un claro intento de paralizar la acción reivindicativa de una comunidad: es inaceptable por lo tanto que se intente endilgar este crimen a una supuesta “venganza” o “crimen pasional”, como reiteradamente lo hacen los mass-media, el aparato militar, e incluso el aparato judicial con los crímenes del Terrorismo de Estado.El mensaje ya fue enviado por los verdugos a través de sus ejecutantes paramilitares, ahora no puede ser aceptable que los maquilladores mediáticos vengan a garantizar la impunidad total a quienes son los verdaderos comanditarios de estos crímenes: los que se sirven del terror para sojuzgar a un pueblo y para garantizar la acumulación de capital en pocas manos, en desmedro del medio ambiente y de las mayorías. El intentar, mediante el aparato mediático, transformar los reiterados asesinatos políticos en“crímenes pasionales” busca diluir responsabilidades, busca ocultar la planificación terrorífica que de manera sistemática es ejercida desde el propio Estado contra la oposición política. En el caso del planificado exterminio sindical, la mentira mediática con frecuencia intentar atribuir las muertes a “líos de faldas”, y pareciera ser que estos “líos” diezman a la oposición política. Esa impostura no cala en los sectores más conscientes del campo popular, sin embargo en parte de la opinión pública sí hace mella.

  • Ofensiva mediática contra la comprensión de la realidad: Estrategia de la Confusión


Otra de las imposturas mediáticas, repetida hasta la saciedad, es la Estrategia de la Confusión: por ejemplo el redactar notas sobre crímenes en los que se conoce perfectamente que la autoría es paramilitar, pero poner “asesinado por grupos armados”: esto con la clara intención de exculpar a la herramienta paramilitar que le sirve al poder económico, y de buscar endilgarle a la resistencia popular parte de los crímenes perpetrados por la estrategia paramilitar. El léxico “grupos armados” es un léxico de la confusión, dado que grupos armados son tanto los paramilitares, como el ejército, como las insurgencias; por lo tanto no hay nada más aberrante que conocer que los victimarios son parte de una Estrategia represiva Estatal y paraestatal, articulada al poder multinacional, y optar por tejer el discurso de la confusión. Esta mediatización es indignante, y constituye una doble victimización de las comunidades que denuncian a los responsables, y que sin embargo ven ignoradas sus voces en las notas mediáticas, de manera a que la herramienta paramilitar-militar del terror no solamente haya cometido las atrocidades, sino que los medios no señalen su responsabilidad, amparándola así de la impunidad que la perpetúa.

Parte de la Estrategia de la Confusión es el empleo de la falsa dicotomía “grupos armados legales” versus “grupos armados ilegales”: siendo legales las fuerzas represivas del Estado, mientras que en la ilegalidad se hallan tanto las fuerzas represivas paramilitares –que sin embargo se articulan al mismo Estado, recibiendo logística, armamento e impunidad–, y las guerrillas –éstas últimas de naturaleza opuesta al paramilitarismo–. Esta perfidia mediática busca instaurar un campo conceptual que ignora la realidad del paramilitarismo como estrategia preconizada en manuales militares. También busca instalar un campo conceptual que excluye el carácter político y social del conflicto colombiano, al intentar presentar a las insurgencias en un mismo paquete con el paramilitarismo; intentando quitarle a la guerrilla su carácter político, inherente a su misma génesis y composición actual, de ser una expresión del campo popular colombiano que se alza en protesta política contra el saqueo, protesta política que deviene armada debido a la imposibilidad democrática instaurada desde el Estado mediante la sistemática represión al opositor político.
Hay una planificada manipulación semántica, una estrategia diseñada por los tanques de pensamiento. Esta manipulación de la realidad es inoculada por los mass-media; y también es inyectada en el discurso de las ONG a través del condicionamiento que imponen los financistas, logrando paulatinamente que en el campo popular se introduzca esta manipulación semántica que obstaculiza la capacidad de comprensión de la realidad.

  • Operación mediática: Legitimar al paramilitarismo, presentarlo desvinculado de sus beneficiarios- comanditarios


Aunado al trabajo cultural de los mass-media que apuntala valores clasistas, racistas y sexistas, hay una legitimación del terror de Estado: los crímenes cometidos por el ejército y el paramilitarismo serían el “mal necesario”.  El trabajo de los medios en torno al paramilitarismo consiste en bombardear la falsedad de que éste sería autónomo del ejército. Intentan legitimar al paramilitarismo presentándolo de manera casi romántica, como unos grupos que, según la falsimedia, surgirían por motivaciones de ‘venganza’contra los ‘malvados comunistas y guerrilleros que habrían hecho daño a sus familiares’. El elaborado terror paramilitar deviene, en la fábula mediática, un ‘exceso comprensible’ motivado por el ‘desgarramiento del alma de tal o cual Jefe paramilitar’, y nunca se menciona que hace parte de una planificación de gobernar mediante el miedo. No se menciona que el paramilitarismo es diseñado para provocar desplazamiento poblacional y desarticular procesos reivindicativos. Así la telenovela “Los 3 Caínes” busca presentar a los Jefes paramilitares como unos ‘muchachos de buenos sentimientos que por loable fidelidad familiar y venganza cometen acciones algo reprobables’. Los hornos crematorios para desaparecer seres humanos, la violación sexual, la tortura y las masacres, serían meros “detalles”.
El paramilitarismo es una herramienta al servicio del Gran capital que actúa con la plena coordinación del ejército colombiano; pero los medios trabajan en su aceptación cultural y en la desvinculación de esta herramienta con los que la crean y emplean. Lamentablemente este trabajo sistemático de los medios logra colonizar a parte importante de la población, dejando incluso huellas residuales que sorprende encontrar en las mentes de las mismas víctimas. El bombardeo mediático es una ofensiva sin tregua contra la capacidad de comprensión de la realidad, y por lo tanto, contra la posibilidad de acción efectiva sobre la misma.

  • Guerra sicológica: Degradación mediática del opositor


Hay una mediatización constante de cadáveres de jóvenes campesinos insurgentes que se hace de manera a que los cuerpos sean degradados, filmados en el suelo, a los pies de la tropa militar, en bolsas negras, y en reiteradas ocasiones con la exhibición descarnada de mutilaciones, para intentar deshumanizar al opositor político en el subconsciente colectivo: la degradación ética de los medios en su guerra sicológica llega al punto de que el presidente Santos exhibiera la mano cortada de un líder estudiantil devenido insurgente (Iván Ríos) [19]; como si el exhibir pedazos amputados de los opositores constituyera motivo de júbilo.  El pago de recompensas por cadáveres busca involucrar a la población en la estrategia contrainsurgente del Estado, ampliando las prácticas del terror y la degradación ética. Los cadáveres son exhibidos con la intencionalidad macabra de generar la disuación por el terror preconizada en los manuales militares. En el marco de esta perversidad, el ejército colombiano ha llegado hasta el punto de secuestrar a niños y jóvenes de las zonas pauperizadas para luego asesinarlos en indefensión y aducir que son “guerrilleros abatidos en combate”: estas son practicas masivas, y se conocen con el macabro nombre de “falsos positivos”,derivado la jerga militar [20]. Hay al menos 4.716 casos documentados de estos asesinatos [21], y el reciente informe de DDHH del CINEP revela que estos crímenes siguen aumentando bajo el mandato de Santos, contrariamente a lo que la propaganda intenta hacer creer. El ejército tiene la estrategia de elegir a sus víctimas entre las familias que carecen de recursos económicos para investigar la desaparición de sus hijos; no obstante, varios familiares luchan por la justicia en medio del terror estatal que intenta forzarlos a abandonar las denuncias: hay familiares desplazados, algunos asesinados. La ampliación del Fuero Militar del gobierno Santos blinda la impunidad para los crímenes de Estado, haciendo aun más cruenta la indefensión de la población.

  • Guerra Sucia contra la participación política, Drones, OTAN y Modelo Económico



El Estado colombiano favorece la depredación multinacional: ejerce una Guerra Sucia prolongada que utiliza el terror militar-paramilitar, los bombardeos, las fumigaciones, para callar las reivindicaciones políticas, sociales y ecológicas. La injusticia social, doblada de la represión sistemática contra la participación política es la médula del conflicto. Colombia es el tercer país más desigual del mundo[22]. Pese a los malabarismos del gobierno Santos con las metodologías de medición de la pobreza, truco para reducirla en el papel [23], la miseria es aberrante: anualmente mueren más de 20 mil niños menores de 5 años por desnutrición[24]. “Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa agoniza entre el desempleo y el subempleo; casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzado. De 114 millones de hectáreas que tiene Colombia 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería; de las 750.000 hectáreas de la explotación forestal, se proyecta pasar a 12 millones; la ganadería extensiva ocupa 39,2 millones; el área cultivable es de 21,5 millones de hectáreas pero solamente 4,7 millones están dedicadas a la agricultura, en decadencia, porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio está en función de los intereses de una economía de enclave”[25], expresó Iván Márquez, parlamentario de la Unión Patriótica empujado por la persecución política a ingresar a la insurgencia, hoy miembro de la Delegación de Paz de las FARC. De la lucha popular para cambiar las condiciones de miseria a las que se ve sometido el pueblo colombiano, nacen las insurgencias tras la imposibilidad de adelantar la reivindicación política de manera civil sin padecer exterminio por los aparatos estatales.
En los diálogos entre las FARC y el gobierno colombiano, se ha estado debatiendo la cuestión de la Tierra: “La geofagia de los latifundistas acentuó la injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente Gini en el campo alcanza el 0,89: espantosa desigualdad. Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0,4% de los propietarios que controlan el 61,2 % de la superficie agrícola: se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzado, crímenes de lesa humanidad, todos ellos componentes del  terrorismo de estado en Colombia”[Ibíd. ]. La acumulación capitalista se desarrolla en base al despojo: Colombia es el país del mundo con más desplazados internos[26].  En el centro del debate sobre la cuestión de la Tierra se halla el Modelo Económico; se oponen dos visiones antagónicas: por un lado está la visión capitalista que agencia la monopolización y extranjerización de la tierra para su uso en agro-industria, agro-combustibles y saqueo minero energético; y por otro lado está la visión de las comunidades campesinas que busca una reforma agraria integral, el desarrollo de la soberanía alimentaria, y el respeto por los ecosistemas.

El tema de la Participación Política es el siguiente en los Diálogos. Es toda la población colombiana la que requiere un espacio para la Participación Política, no se trata solamente de debatir la “inserción de la insurgencia” como lo viene anunciando la propaganda mediática: se trata de un debate de fondo sobre la posibilidad de ejercer la reivindicación política y el pensamiento crítico sin ser asesinado, desaparecido o encarcelado. Las garantías de no exterminio ofertadas por el Estado colombiano a sus opositores, han sido burladas en más de una ocasión: basta recordar el exterminio de la Unión Patriótica (5000 asesinados)[27], entre tantos otros. El genocidio practicado de manera sistemática desde el Estado contra la oposición política tiene una articulación a las directrices de EEUU, y a los intereses del Gran Capital transnacional: la paz con justicia social tiene grandes impedimentos.
La guerra mediática arrecia cada día con más ‘falsos positivos mediáticos’ contra la insurgencia, montajes que no tienen otra finalidad que preparar la posible ruptura de los Diálogos de Paz que podría en cualquier momento provocar el Estado colombiano, siguiendo el mismo guión que el aplicado contra los diálogos del Caguán. Mientras en la Habana se dialoga, el gobierno Santos adquiere 50 Drones, anuncia cooperación con la OTAN, recibe al golpista Capriles, y EEUU continúa aposentándose cada día más en las bases militares cedidas [28], a pesar del fallo de la Corte Constitucional[29]. La opción de las potencias imperialistas es un mayor saqueo de los recursos planetarios, y a ese fin articulan el accionar militar. La región andino amazónica no escapa a esas intenciones coloniales, que además revitalizan al complejo militar industrial. El colosal ejército colombiano y los estadounidenses que operan desde Colombia, son también un peligro para Venezuela y la región, además de continuar profundizando el genocidio contra el pueblo colombiano. Un tricéfalo de acumulación capitalista, Terrorismo de Estado y OTAN avanza en desmedro de poblaciones y medio-ambiente. Pero en cada rincón del planeta también parece florecer la resistencia: en Colombia el recuerdo de Benedicta, y de las miles de víctimas de crímenes de Estado, forja fortaleza para luchar por la justicia social. Ante la codicia de las multinacionales y su dupla de violencia Estatal, se alza en digna contradicción la voz de las comunidades: “El territorio es de quien lo habita, rechazamos el mensaje de desalojo colectivo.”


NOTAS: En caso de no figurar las notas completas en la presente publicación, consultarlas en www.azalearobles.blogspot.com

Compendio de Propuestas de las FARC-EP sobre Tema Agrario, Diálogos de Paz

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/por ANNCOL/ Documentos Delagación de Paz FARC-EP/

Importante Documento en PDF: 
70 páginas de documentos sobre las propuestas de las FARC-EP llevadas a la Mesa de Diálogos de la Habana: Reforma agraria integral, soberanía alimentaria, cese de la extranjerización de la tierra y del modelo económico de la mega-minería multinacional depredadora, etc. Para conocer de verdad las propuestas insurgentes, para franquear la continua desinformación de los mass-media que mienten sobre las propuestas populares, en un intento de allanar el camino a la resignación, y de aplacar al pueblo colombiano en sus exigencias de cambios estructurales. Documentos por la justicia social, que es el sustento vital de la paz.


Agencia de Noticias Nueva Colombia, ANNCOL
 www.anncol.eu

Pablo Catatumbo, delegado de paz de las FARC-EP: “Yo también soy víctima, fui torturado y secuestrado”

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"En Colombia no ha habido nunca una verdadera democracia. Hacer política de oposición al establecimiento en Colombia es una cuestión supremamente difícil, un acto que muchos han pagado con su vida. Queremos abrir un debate para que entre todos logremos realmente un país pluralista, incluyente"
Entrevista
Tomado de Semanario Voz
Por Carlos Lozano

El director de VOZ conversó con el comandante Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado de las FARC-EP e integrante de su delegación de paz en La Habana. Hablaron de varios temas y el dirigente guerrillero hizo sus propias reflexiones sin eludir las preguntas

Pablo Catatumbo fue uno de los últimos integrantes incorporados a la delegación de paz de las FARC-EP, proveniente de las montañas de los departamentos del Cauca y del Valle del Cauca, epicentro de agudos combates y donde es de alta intensidad la confrontación armada. En poco tiempo, Catatumbo se puso al día del funcionamiento de la Mesa de Diálogos y del contenido del debate en seis meses de conversaciones, enriquecidas con la participación ciudadana, en particular de organizaciones agrarias, sociales y populares. Reconoce que es definitiva la participación popular. Para él es la presencia a distancia del constituyente primario.
Valora el significado del “acuerdo parcial” sobre el tema agrario: “Lo logrado es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país”, señala sin exageración. Los demás puntos también serán difíciles, requieren del tiempo razonable, aquel que no es eterno ni indefinido, pero sí el estrictamente indispensable para llegar a un acuerdo concreto y sostenible de paz con democracia y justicia social.
Pablo Catatumbo dice con ironía que el diálogo de paz no es un reinado de belleza, es difícil y complejo. Habla con profundidad de los logros de la Mesa y del futuro en medio del análisis políticos que demuestra contradicciones y dificultades, pero también enormes posibilidades de un final feliz y no precisamente como en una telenovela rosa, sino en el nuevo estadio político, social y económico de otra Colombia posible.
Cuando ya estaba editada la entrevista se precipitaron los acontecimientos políticos a raíz de las erráticas actuaciones y posiciones del presidente Juan Manuel Santos, como darle credibilidad a la falsimedia de que las FARC son las responsables de las amenazas a sindicalistas, la reunión con el golpista Henrique Capriles y el anuncio de la integración de Colombia al pacto militar agresivo de la OTAN, que desataron la crisis de las relaciones con la República Bolivariana de Venezuela y un enérgico comunicado del Secretariado de las FARC en que asegura que “en el limbo se encuentran los diálogos de La Habana”.
No se conoce aún qué incidencia haya tenido el comunicado de las FARC en el inicio del décimo ciclo de conversaciones, pero lo cierto es que se ha perdido bastante confianza. Es un retroceso después del avance histórico que significó el acuerdo reciente. Detrás de ello está la mano de Washington, las declaraciones de Santos y la bienvenida a Capriles coincidieron con la visita a Bogotá del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden. No existe duda de que Santos debe dar señales claras de voluntad para recuperar la confianza, si alguna vez la tuvo.

Lo aprobado

–¿Qué fue lo que se aprobó y que beneficios concretos tiene para la población campesina y la soberanía alimentaria?
–Como principios del acuerdo parcial a que se ha llegado en La Habana, se establecieron el respeto por la naturaleza y la participación incluyente de las comunidades del campo colombiano en todo lo que habrá de desarrollarse a partir de la implementación de lo convenido. Un asunto cardinal en este primer punto de la agenda es haber logrado el compromiso del gobierno de formalizar la propiedad de miles de campesinos y campesinas que han sido partícipes de procesos de colonización. Esto es un hecho muy importante para el campesinado colombiano, que durante toda la historia patria ha sido sistemáticamente excluido del régimen formal de propiedad de la tierra.
Es pertinente destacar esta cuestión, pues es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país. Acompañado de esto, se plantea el cierre definitivo de la frontera agrícola colombiana, cerrándole el paso a la explotación intensiva, sin perjuicio de las comunidades rurales. Igualmente acordamos la creación de un fondo de tierras, que aunque no ha sido aún bien definido está destinado a la provisión gratuita de tierras a campesinos sin tierra, o con tierra insuficiente, afrodescendientes e indígenas.
Acompañamos este logro con la definición de un nuevo catastro del campo colombiano, que no se hace desde hace 54 años, buscando un reordenamiento productivo y socioambientalmente sostenible.
Todas estas reformas estarán validadas con la puesta en marcha de programas de desarrollo con enfoque territorial, planes nacionales que acompañarán los procesos productivos y que tendrán importantes impactos en lo productivo, el desarrollo social y el abastecimiento alimentario, a la vez que coadyuvarán al plan de suprimir la pobreza extrema, entre otras metas que forman parte de la reforma rural integral, en la búsqueda del buen vivir de todos los que labran el campo, con condiciones dignas y participación democrática.

Temas pendientes

–En la declaración de la delegación de paz de las FARC-EP se plantea que quedan pendientes unos aspectos puntuales que deberán retomarse antes del acuerdo final. ¿Cuáles son?
–Sí, en realidad dentro del acuerdo parcial quedaron varios temas pendientes, algunos de ellos, por su importancia, muy sensibles y yo diría que fundamentales para alcanzar un acuerdo final satisfactorio para ambas partes. En todo caso existe el compromiso de que al final del proceso se volverá sobre esos temas. Entenderá usted que existen cláusulas de confidencialidad en la Mesa que se ligan al principio rector del Acuerdo de La Habana: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Por ello no puedo referirme con más precisión a esos puntos en cuestión.
–Lo entiendo muy bien… ¿Está más cerca el acuerdo político de paz, a pesar de las salvedades puntuales?
–El acuerdo parcial frente al primer punto es un paso importantísimo. Queda aún un buen trecho por recorrer, pero se demuestra que con voluntad política y escuchando los clamores del país nacional, es posible avanzar y obtener triunfos en las batallas de la paz.
–Está en turno el segundo punto de la participación política, es un tema importante y de trascendencia para el futuro de la democracia. Algunos lo reducen a la participación de las FARC en el espacio político. ¿Cómo sustentan las FARC-EP la posición al respecto? ¿Qué propuestas llevan?
–Se habla mucho que nosotros entendemos participación política simplemente como nuestra presunta participación parlamentaria. Pero esa no es la esencia de nuestras banderas ni nuestra principal inquietud. En Colombia no ha habido nunca una verdadera democracia. Lo que nos mueve en este punto preciso es buscar elementos para que se dé una verdadera instauración de la democracia en Colombia. Usted sabe que hacer política de oposición al establecimiento en Colombia es una cuestión supremamente difícil, es casi un acto heroico que muchos han pagado con su vida. Lo que queremos es abrir un debate nacional para que entre todos logremos realmente un país pluralista, participativo, incluyente.
Hemos leído las propuestas que partidos, movimientos sociales e individuos realizaron en el pasado Foro de Pensamiento de la Universidad Nacional y las Naciones Unidas, y no sabe usted cuán identificados estamos con los planteamientos de ese torrente de opiniones tan diverso. De esa participación política es que hablamos, la de las amplias y diversas mayorías que debaten y construyen en colectivo.

La participación política

–A propósito del segundo punto de participación, ¿cómo lograr mayor intercambio con los sectores populares en la Mesa? ¿Cómo hacer que este proceso no sea tan cerrado como hasta ahora?
–Es que eso es una determinación que ha querido imponer absurdamente el gobierno de Santos, pretendiendo que es posible avanzar en un acuerdo sin la participación de los distintos sectores sociales y populares, sin que estos dejen sentir sus voces en la Mesa, lo que en la práctica se ha venido quebrando, con la movilización del pasado 9 de abril, las que se tendrán que repetir sucesivamente, igual con los foros, tanto en el agrario como el de participación política y la realización de diversos certámenes en que las FARC han venido interlocutando con diversos sectores de la población.
Las comunidades en su sabiduría y creatividad popular sabrán inventar mecanismos de participación, a través de asambleas, foros, cabildos, o cualquier otra forma deliberativa, realizarán sus propuestas por sector social, en los que llamamos especialmente a los sectores urbanos, de mujeres, jóvenes, trabajadores, LGBTI, entre otros, a pronunciarse y a sumarse; para ellos están las páginas de internet, tanto la establecida en la Mesa conjuntamente con el gobierno, como las que aparecen en “Foro permanente” o “Pueblo pa la mesa”, ahí se recepcionan sus propuestas y pueden estar seguros que nosotros las tendremos en cuenta.
Por lo demás, ni la soberanía política de las FARC-EP ni el protagonismo principal del constituyente primario son asuntos que puedan ponerse en discusión.
–Se especula mucho con el tema de las víctimas, algunos creen que allí está el “nudo gordiano” del proceso. ¿Cómo lo entienden ustedes?
–Nosotros somos plenamente conscientes de que todo conflicto interno como éste deja víctimas y genera heridas que son difíciles de curar, víctimas del conflicto. Pero nadie debe olvidar la responsabilidad del Estado y de la clase dirigente en el origen y en la génesis de ese fenómeno que ha dado en llamarse “la violencia” en Colombia y con toda esta tragedia que nos ha correspondido vivir a todos los colombianos y colombianas. Y los farianos y farianas nos incluimos allí también, pues hemos sido igualmente víctimas de persecución política, de asesinatos, desapariciones, desplazamientos.

“Soy una víctima”

–¿Usted se considera víctima?
–Mire: a mí me torturaron en las famosas caballerizas del batallón Pichincha en la época de Turbay, posteriormente me secuestró el MAS conjuntamente con el tristemente célebre Batallón Charry Solano y me recluyeron y torturaron en instalaciones del ejército en Bogotá, perdí a un hermano en esta guerra, una hermana mía fue asesinada por Carlos Castaño, y mi familia tuvo que asilarse y salir del país. Similar situación vivieron Alfonso Cano, Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Ricardo Téllez, Simón Trinidad, Andrés París, Jesús Santrich, Solís Almeida, Camila Cienfuegos y combatientes de casi todos los bloques de las FARC-EP.
–¿Víctimas es un tema tabú para ustedes?
–Para nosotros ese no es un tema tabú, ni mucho menos. Las víctimas del conflicto, afortunadamente, son un sector social cada vez más deliberativo, organizado, y eso nos parece un avance para la comprensión y el debate público nacional y también para la búsqueda de salidas políticas. Por ello hemos planteado la posibilidad de la conformación de algún instrumento de veeduría al tema, con participación de la comunidad internacional, de organismos humanitarios y, como no, de nosotros, como fuerza insurgente y parte del conflicto.
Con lo que no estamos de acuerdo es con el ruido mediático que pretenden generar algunas ONG vinculadas a la inteligencia militar y a la reacción, que muestran cifras y testimonios sin sustento alguno, fabricados en los batallones, como caballito de batalla en contra de la paz y de la búsqueda de un acuerdo.
No a la reelección de Santos
–¿Qué posición tienen las FARC sobre las aspiraciones reeleccionistas del presidente Santos?
–Lo hemos señalado suficientemente: la paz es un objetivo supremo de la nación colombiana, y debe estar por encima de intereses personales, partidistas o económicos. El presidente Santos, de acuerdo a la legislación vigente actualmente en Colombia, está en su derecho de lanzarse a la reelección, de eso no hay duda.
–¿Quiere decir esto que apoyan la reelección?
–No, no la apoyamos, nosotros somos la verdadera oposición al gobierno de Santos, no nos gusta su programa político ni su plan de desarrollo basado en la reprimarización de la economía y en su entrega del país a las corporaciones financieras y a la voracidad de las transnacionales. Tampoco nos gusta el régimen político que él representa por oligárquico y excluyente, además las FARC-EP no participan del escenario electoral ni lanzamos o apoyamos candidaturas.
Me remito al comunicado del Secretariado previo a las elecciones pasadas de alcaldes y gobernadores: allí está muy claro el horizonte táctico que hemos trazado para esta coyuntura. Sería además un despropósito total apoyar la reelección de un gobierno al que al tiempo se combate en toda la geografía nacional, como efectivamente lo hacen las guerrilleras y guerrilleros de las FARC-EP.
–En las filas de la izquierda se plantea un proyecto alternativo unitario para defender el proceso de paz de La Habana, exigir la apertura de diálogos con el ELN y el EPL y para convertir a ese movimiento amplio en opción de poder. ¿Qué opinión les merece?
–Pues que saludamos efusivamente dicha alternativa. La Mesa de La Habana es un logro de todo el pueblo, y su eventual fracaso sólo beneficia a la extrema derecha ultramontana y a quienes se oponen a los cambios político-sociales que Colombia necesita. Por ello es el clamor popular, ese mismo que se expresó el 9 de abril pasado, quien debe buscar senderos de unidad para ampliar el radio de acción de la lucha por la paz.
Nos parece de gran importancia que se abran escenarios de diálogos con la insurgencia toda, pues sabemos que los compañeros del ELN y del EPL tienen mucho que aportar en este momento, y que sin la participación deliberante y propositiva de ellos, no es posible avanzar hacia la paz con justicia social.
–Se habla entre periodistas y analistas que en los seis puntos hay unos difíciles y otros fáciles. ¿Cuáles son para las FARC los difíciles y cuáles los fáciles?
–Hombre, en estos temas tan trascendentales me parece que no hay cosas fáciles. La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas. Es mejor hacerle despacito y con buena letra, que metidos en una carrera loca de la que tengamos que arrepentirnos prontamente, para que sea nuestro pueblo al que le toque pagar el pato. Mire usted los procesos anteriores, y mire la realidad colombiana contemporánea: ¿Trajeron la paz a Colombia?
¿En dónde están los avances de esos procesos de paz tan mediáticos y supuestamente ágiles? Lo que pasa es que mediáticamente los grandes medios han vendido la idea de que se puede cubrir los diálogos como si del reinado de Cartagena se tratara, y así no es la cosa. Las FARC-EP tenemos una enorme responsabilidad con nuestro pueblo, y no vamos a actuar a la carrera en un tema que es vital para la vida de millones de compatriotas y para el futuro de nuestra patria.

Colombia y la región: La OTAN no es sorpresa

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La OTAN no es sorpresa

/por Jimy Ríos/
La OTAN no es sorpresa.
El pueblo colombiano que resiste en armas no encuentra sorpresas en los anuncios de Santos sobre la OTAN. Así mismo, los pueblos de la Patria Grande no deberían caer en engaños ni en coyunturalismos mediáticos, como lo sucedido en 2009 con el caso de las 7 bases norteamericanas en nuestro territorio. Tampoco deben pensar que el derrotado Plan Colombia, se circunscribe solo a la cuna de Manuel Marulanda. No puede ser una línea de acción que reaccionemos momentáneamente a los titulares.
 

Desde el año 2000, por ejemplo, “las FARC habían advertido a los países de América Latina sobre que el Plan Colombia no era otra cosa que una punta de lanza del imperio para, desde Colombia, tomar al continente. No obstante, el análisis del Plan Colombia como factor de peligro para la región solamente figuró como simple preocupación retórica en los discursos de los países suramericanos que ya se reunían buscando la senda de la coordinación en espacios del tipo UNASUR.” (Ver: “Bases militares yanquis en Colombia. Una estrategia de recolonización del Imperio Maldito.” Jesús Santrich, integrante del Estado Mayor Central de las FARC-EP. Octubre 30 de 2009.)
Vale la pena releer este texto del camarada Santrich, en el cual se ilustra y se demuestra con creces el recorrido histórico y el largo camino de subordinación de las élites colombianas a los Estados Unidos, hasta llegar a la situación actual; además plantea con certeza los escenarios a los cuales se enfrentaría Nuestra América de continuar esa alianza.

Bajo el subtítulo “Monroísmo y Santanderismo, antítesis del Bolivarismo” Jesús Santrich, citando el estupendo trabajo de Juvenal Herrera, nos recuerda que “El 2 de diciembre de 1825, Santander, abriéndole las puertas a la sumisión, escribe: “Con los Estados Unidos mantenemos las más cordiales relaciones (...). Colombia va a tener el laudable orgullo de ser el primer Estado de la antigua América española que presenta al mundo unido por medio de tratados públicos con la nación más favorecida del genio de la libertad.” En el mismo contexto (Santander) exhortó a reconocernos como “hermanos menores” y “dignos discípulos” de los EEUU, diciendo que había que dar gracias a la Providencia por “haber encontrado el sitio de nuestra dicha en el mismo continente americano”.”
Una reedición de éste discurso santanderista, lo emitió desde Washington el ministro de defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, justo un mes antes de las difundidas declaraciones de Santos. “Colombia ya no es un problema, es vista más bien como un caso donde hay oportunidades y situaciones que sirven de ejemplo y en cierto sentido donde esta asociación estratégica que hoy existe entre Colombia y Estados Unidos, sirve para colaborar con otros países de la región que requieren de la experiencia en seguridad que Colombia ha venido desarrollando… la relación va mucho más allá que el Plan Colombia”, dijo Pinzón.

Entonces no caigamos en los coyunturalismos. Los analistas se preguntarán por qué Santos difunde esas intenciones que sin representar novedad, son planteadas en una coyuntura que termina obstaculizando el camino de la paz en Colombia y en el continente entero. Coyuntura marcada por hechos ampliamente destacados por estos días pero que tienen detrás un largo proceso el cual no puede ser invisibilizado por la velocidad con que pasan los hechos en los medios de comunicación:
1. Cumbre presidencial de la Alianza Pacífico entre Colombia, Perú, Chile y México con posibilidades de otros ingresos como Costa Rica y Panamá. Hecho interpretado en términos del intento de reposicionar el neoliberalismo, el ALCA, los TLCs y otras estrategias de libre mercado. Llevan años invertidos en esta Alianza y Colombia en particular ha gestionado su ingreso a los organismos multilaterales de la Cuenca del Pacífico.
2. El encuentro de Santos con Enrique Capriles líder de la oposición venezolana, en el Palacio de Nariño, es una muestra más de que la oligarquía colombiana es abanderada del santanderismo continental. Nada nuevo tampoco. Santos reconoció el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2003 y siempre fue hostil con el proceso bolivariano. ¿Qué pudo haber cambiado?

3. A estos hechos sumar la visita del Vicepresidente de los Estados Unidos y como se dijo, un mes antes estuvo Pinzón en la capital estadounidense. Además de que los anuncios con respecto a la OTAN precedieron la gira de Santos por Inglaterra donde agradeció “su apoyo en muchos frentes, como el ingreso en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)",  y la cooperación con el Reino Unido "en materia de inteligencia y seguridad". De ahí siguió para Israel donde fue a ratificar el TLC y los acuerdos militares con ese país, en el cual tiene iguales o mejores relaciones, denunciadas en otras oportunidades y que en éste artículo no vamos a retomar.

Pero eso está bien en los análisis de coyuntura. A nosotros los bolivarianos corresponde el estudio y la alerta permanente y la preparación continua para la resistencia y el ejercicio del derecho a la rebelión armada en la lucha anticapitalista y antiimperialista.
Más allá de eufemismos de si se trata de ingresar a la OTAN o de un acuerdo de cooperación, lo importante es la disposición de éste régimen de terror para cooperar con el imperialismo en contra de los procesos de autodeterminación, con planes anticomunistas y antibolivarianos. Tener en cuenta que Egipto, Israel, Japón y Corea del Sur, sin ser miembros formales, reciben ayudas norteamericanas y juegan en favor de los intereses del capitalismo en sus Regiones.  

El inglés no es un idioma ajeno a la oligarquía y a sus  FFAA, pues son numerosos los personajes que lo tienen como lengua materna. Militares colombianos reciben y brindan formación en los Estados Unidos; en ese idioma reciben orientaciones y comparten experiencias de terror. Y más allá del idioma, la simbología y la codificación OTAN ya están vinculadas a esas instituciones castrenses; han realizado ejercicios conjuntos; militares colombianos han participado en Afganistán en nombre del Tratado; Colombia tiene un embajador ante esta instancia en Bélgica. En definitiva, muchos antecedentes hay, por los cuales no representa una sorpresa que Santos se coloque una camisa que dice I love OTAN.   

Tomado de:

“El poder económico busca una Colombia pacificada, y no una Colombia de paz, pacificada significa una guerrilla sometida”: Günter Pohl, Partido Comunista Alemán

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/por Eliecer Jiménez Julio entrevista a Günter Pohl/

Es importante que la reivindicación de sacar a las FARC y al ELN de la lista implique siempre una exigencia de acabar con la lista como tal. No hay que caer en este juego mientras ellos pongan las reglas”.
“El poder económico real busca una Colombia pacificada, y no una Colombia de paz, pacificada significa una guerrilla sometida” :Günter Pohl   P. Comunista Aleman 
Pensamientos de internacionalistas sobre los diálogos de paz en Colombia (1a entrega)
Deutsche Kommunistische Partei,
Partido Comunista Alemán 
Por Eliecer Jiménez Julio
Interesados en  conocer las opiniones y pensamientos de algunos dirigentes políticos europeos sobre el desarrollo de los diálogos de paz  que en este momento  el gobierno colombiano y la insurgencia de las FARC-EP  realizan en la Habana, Cuba, y también su incidencia en los diferentes países de Europa damos a conocer textualmente dichas opiniones. En esta primera entrega conversamos con  Günter Pohl,  Secretario de Relaciones  internacionales del Deutsche Kommunistische Partei, Partido Comunista Alemán, quien nos da sus conceptos, nos responde y textualmente transcribimos.
“Para los círculos económicos, para el poder real, el interés se dirige más a una Colombia pacificada, y no tanto una Colombia de paz. Pacificada significa una guerrilla sometida” Günter Pohl   
E.J. En este momento de los diálogos de paz que se desarrollan en La Habana entre el gobierno Colombiano y las FARC EP, cual es su impresión o análisis de los mismos?
Günter Pohl   “Creo firmemente que los diálogos tienen que tener un desenlace positivo, sin embargo, mi optimismo al respecto no llega a la necesidad. Uno puede observar que, desde el principio, de parte de las FARC se han hecho varias propuestas para el primer párrafo (tema agrario), y por otro lado las FARC tomaron medidas concretas, como el cese de fuego unilateral en los primeros dos meses. Es notable cómo la respuesta gubernamental tanto en Colombia como en La Habana prácticamente ha sido la misma: el gobierno siguió con la guerra y sus ataques. Y en La Habana se está negando a ceder terreno en el tema agro-económico. Este tema es crucial, como todos sabemos, pues toca las razones profundas del conflicto colombiano: la desigualdad más que todo en el campo. Y el gobierno, en este conflicto profundamente clasista, representa los intereses de una clase. Es demasiado lógico que las partes en un conflicto de clase generalmente no puedan ceder nada como que uno pueda creer realmente en una paz duradera.
Por otro lado: no hay más solución que llegar a un acuerdo, puesto que la militar no es viable, por lo visto. Entonces, lo que puede ayudar, es únicamente la presión popular. Ésta tiene que crecer, y hay indicios que el movimiento por la paz en la misma Colombia esté avanzando.
A propósito, la negación del gobierno de dialogar en la misma patria, subraya, desde mi punto de vista, que el apoyo popular es crucial para los que quieren la paz y es un susto para los guerreristas. Por eso mismo, el hecho de que se negocie en Cuba, en el primer momento fue una ventaja para el gobierno. Es cuestión del pueblo colombiano revertir esta situación”.
E.J. Piensa usted que estos diálogos y el proceso de paz que se pueda dar en Colombia, tiene mucho interés para Europa y en especial para Alemania y porque?
Günter Pohl , “La verdad es que en Europa interesa menos de lo que uno podrá suponer, si uno recuerda que el conflicto ya dura más de sesenta años. Estoy hablando de la cobertura mediática, al menos en Alemania. En España puede ser distinto por los lazos históricos y la facilidad del idioma. Para Alemania un posible proceso de paz en Turquía tiene más importancia, por cuestiones de la Unión Europea, y también porque viven muchos kurdos y turcos en Alemania.
Para los círculos económicos, para el poder real, el interés se dirige más a una Colombia pacificada, y no tanto una Colombia de paz. Pacificada significa una guerrilla sometida, y – por lo tanto – las mismas condiciones laborales, de latifundio, de relaciones de propiedad etc. Una Colombia de paz sería lo contrario.
Si me preguntas cuáles serían los intereses de los pueblos, claro que la respuesta es distinta. El interés nuestro es la paz en Colombia, sólo en ella se pueden desarrollar condiciones en que quepan todos. Obviamente, a sabiendas que no puede ser la paz del cementerio ni una paz a medias, sin justicia social.
E.J. En torno al tema de sacar a las FARC-EP de la lista de  organizaciones terroristas de la Unión Europa que se puede hacer y cómo hacerlo?
Günter Pohl    “Tampoco esta respuesta puede ser fácil. Hay que ver que, por un lado, es obvio que no se puede esperar buenos resultados de una negociación en que unos son tildados de terroristas, y los otros se benefician de la lectura mediática internacional que supuestamente son los garantes de progreso, paz e igualdad. Todos sabemos que no es así ni que las FARC son un movimiento terrorista.
Sin embargo, hay un pero, Si tú pides que un grupo se saque de aquella famosa lista, corres peligro de que le des validez a la lista en general. Es importante que la reivindicación de sacar a las FARC y al ELN de la lista implique siempre una exigencia de acabar con la lista como tal. No hay que caer en este juego mientras ellos pongan las reglas”.
E.J. A su visión cual o cuales  recomendación enviaría a la mesa de diálogo en la Habana?
Günter Pohl    “Que se observe con cuidado los resultados de otros procesos de paz. ¿Cómo está Guatemala? ¿Qué se puede aprender de las experiencias salvadoreñas? Por otro lado, ¿cuáles son las conclusiones del proceso en Irlanda?
El arte consiste en reconocer que nada se puede comparar fácilmente. Y el caso colombiano, prolongado ya bastante más allá de la caída del muro (lo cual ejemplifica una vez más su singularidad), tiene algunas particularidades que no puedo abordar aquí.
Ahora sí, las recomendaciones - a los representantes del gobierno: traten de liberarse de presiones externas y pongan en la balanza cómo sería la cosa si sus propios hijos tuviesen que ir al frente a defender los intereses de la oligarquía.
A la guerrilla: ninguna. No me puedo permitir saber mejor que ella cómo son los asuntos colombianos ni tengo la experiencia de ella, ni a medias. Nada más mi reconocimiento por su disposición de trabajar por justicia e igualdad en Colombia”.
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